domingo, 7 de abril de 2013
Esta es una pequeña historia que escribió un amigo mio espero les guste
-Todo comenzó cuando mi amada novia, para acceder a casarse con migo me pidió un pedazo de la luna.
-En aquel entonces, solo tenía 21 años, era joven y estaba enamorado, estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella y eso incluía quitarle una parte a la Luna, muy bien pues, la única manera que se me ocurrió para subir hasta allá, era en el bote de mi amigo Charles, el cual estaba impulsado con turbinas que el mismo invento, “Ya sabes cómo son los inventores, a todo le quieren poner turbinas”.
Añadía siempre su frase a cada parte que podía.
-Pues veras mi amigo Charles inventaba cosas muy raras, unas muy útiles y otras no tanto, pero aquel bote con turbinas, fue la mejor máquina que él pudo inventar en ese entonces.
Pusimos todo lo necesario para nuestro viaje a la luna, no estaba seguro si regresaría, sin embargo estaba seguro que haría lo necesario para volver a verla, tomamos una pala, un pico y lo subimos al bote, sabíamos que el viaje a la luna no era realmente difícil, lo complicado seria convencer a la luna de darme un trozo de ella para poder regalárselo a mi amada y así casarme con ella. La luna es muy terca. “Ya sabes cómo son los satélites, se creen la gran cosa”.
Reía siempre que decía se frase.
-Trate y trate de convencerla por largo tiempo, primero fueron días, los días se hicieron meses, pero mis esfuerzos fueron en vano, pensé que si le contaba la razón por la cual necesitaba un trozo de ella se conmovería y accedería a regalarme un pedazo sin ninguna objeción, pero no fue así.
La luna fue muy terca, decía que no podía darme ni un trozo de ella, si no alteraría a la tierra de una forma horrible.
Ella estaba muy firme en su decisión de no entregarme nada, pero mi amor era tan grande que me llevo a cometer una tontería. Entonces no decidí pedírsela por las buenas, y así decidí tomarla por la fuerza.
-Mi plan estaba listo, era muy sencillo de hecho, Charles me esperaría con el vote encendido, entonces tome el pico del vote, lo tome con tanta fuerza como si mi vida entera dependiera de la intensidad con la que estaba a punto de golpear.
Como un rayo en mi cabeza, vi una imagen, yo en el altar tomado de la mano de mi amada, ella con su vestido blanco y yo vestido de negro como en una ceremonia tradicional, a la luz de mi vieja amiga La Luna, todo sería perfecto. Pero…..
El viejo movía la cama imitando el temblor que produjo la luna al darse cuenta que le robaban un trozo de ella.
-Tuve que salir corriendo de ese lugar.
Proseguía contando
-Corrí tan rápido como pude, hasta que llegue al vote con Charles, pero de pronto la Luna se dio vuelta y movió su eje para perseguirnos, abrió tanto su boca que estuvo apunto de tragarnos, pero el vote de charles fue más veloz y logramos salir de ahí. Logramos salir de su alcance y así llegar a la atmosfera de la tierra, el aterrizaje fue muy complicado, pero con algunos cálculos de Charles logramos aterrizar en un lago cerca de aquí. Después de regresar a la ciudad, busque como loco a mi amada, presumiéndole a todo el mundo que había vuelto de la Luna con un tesoro muy valioso, la roca lunar con la cual me casaría.
-El viejo Pitt sentado fuera de su casa, se alegró mucho de verme, pero con la cara un tanto de tristeza me dijo: “Es mejor no darle todo tu amor a una joven”
-Yo no comprendía nada, hasta que Pitt amablemente me dijo dónde podría encontrar a mi amada y corriendo me dirigí al restorán “LA FOND”, el único restorán Italiano de la zona.
Al final del pasillo la encontré sentada con un joven rubio de buena apariencia, al parecer era adinerado.
-Amor, le dije: “He atravesado una distancia enorme solo para traerte este anillo, mi viaje fue muy largo, pero eme aquí de regreso con el premio, ya que he cumplido mi promesa, podremos casarnos ahora.”
- Así se lo dije, pero ella burlándose y señalándome, me contesto: “¿Enserio creíste que me casaría contigo? Mírate, mírame, una mujer como yo jamás podría casarse con alguien como tú, un miserable soñador, ¿enserio creías que me casaría contigo solo por traerme un aniño con una horrible piedra en ella?
Debes de madurar, la vida no es como tú crees, llena de colores y viajes a la Luna.
Yo necesito algo serio, a alguien que cuide de mí, que tenga trabajo y una casa, no a una persona que viva de sueños. Sueños que jamás se realizaran…”
-Esas fueron las últimas palabras que le escuche decir antes de sentir como mí corazón se partía en mil millones de pedazos, eran tantos pedazos que incluso era más fácil contar los granos de arena en el mar, que los pedazos en los que ella rompió mi corazón.
Así terminaba su historia Marío. Se quedaba callado por casi media hora, con la mirada perdida, sentado al lado de mí cama, con solo un pensamiento en su mente “ANNA”.
~JRC
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